El libro Cartonero es una Posibilidad Editorial: Sergio Fong

Escribiendo Desde la Marginalidad (Parte II)

Por José Antonio Neri Tello*

Sergio Fong es uno de los escritores tapatíos marginales más importante de la actualidad. Su trabajo en pro del arte y la cultura de las calles ha dejado una huella profunda en la ciudad/Foto: Cortesía

Sergio Fong es uno de los escritores tapatíos marginales más importante de la actualidad. Su trabajo en pro del arte y la cultura de las calles ha dejado una huella profunda en la ciudad/Foto: Cortesía

La labor de Sergio Fong en Guadalajara se ve reflejada en uno de los sitios más emblemáticos para el ate de la ciudad, el Tianguis Cultural, del cual participó activamente para su creación.

NT: En los noventas, ustedes mismos editaron los Alimaña Drunks ¿qué pasó en esa época?

SF: En esa época ya existían muchas revistas y todo se rolaba de mano en mano, en Radio Universidad se regalaban ejemplares, en los conciertos callejeros encontrabas esas revistas, y nos invitaban para escribir en otras revistas. En una ocasión nos pusimos de acuerdo, gente que teníamos revistas, y nos propusimos hacer una editorial, porque había compas que ya tenían varios poemas, yo, por ejemplo, ya estaba armando mi libro de poemas Con un cuello de botella rota. Nos ayudaron mucha gente, como Heriberto Camacho, que en ese entonces empezaba con Amate, o Postof, Javier Campos Cabello, Alicia Lozano. Cuando esto se proyecta para ser una editorial, al final solo nos quedamos tres cabrones: Jesús Medina, Luigui Peripitini y tu servidor, y decidimos hacer la Alimaña Drunks con otro tipo de idea estética. Los seres que deambulamos por las calles somos alimañas, debido al nombre que nos daba un trovador de San Juan de Dios, y lo drunk por el pisto, porque todos somos borrachos.  Decidimos, después, a quién publicar, algunos nos dijeron que sí, otros que no, y algunos se quedaron sin imprimirse porque se tuvo que parar, hicimos 21 títulos. En ese tiempo fue un boom, porque en ese tiempo salieron otros proyectos como Arlequín, Minerva, Sexto Apóstol y Mala Estrella.

El Tianguis Cultural nació a finales de 1995 y la propuesta fue de los editores independientes, estaba Alejandro Zapa, David de Anda, Arturo Verduzco, Manuel Pazarín, Abadie, El pato, tu servidor, y propusimos en la Asamblea de Trabajadores de Arte de Estado de Jalisco, una instalación de una muestra de editoriales independientes, entonces fue avalado por la asamblea, por los teatreros, los danzantes, los pintores y todo el gremio dijo, `va, los apoyamos´. Sucedieron tantas cosas que tanto lo editorial, como el Tianguis Cultural florecieron, nosotros, cuando ya teníamos seis títulos los presentamos en el Foro de Arte y Cultura de la UdeG y había más de trescientas personas, cuando yo presenté Con cuello de botella rota en un bar que se llamaba Garigrufaja había más de doscientas personas, sí, era como un boom de lo que se estaba haciendo diferente a lo que siempre había.

NT:¿En qué momento nace San Lalo Blues?

SF: Ese es una onda bien loca, éramos los del barrio, a todos nos conocían con un apodo, en la escuela nos conocían con nuestro nombre, y en el barrio con nuestro apodo. Cuando hacíamos la revista del BUSH, no sabíamos qué iba a pasar, nos dijimos a nosotros mismos que teníamos que usar un seudónimo, un amigo Jesús González “el Tambo”,  él estaba clavado en ser  “El otro Jesús”, “Jesús II” y a mí se me ocurrió decirle, yo voy a ser tu evangelio, pero en lugar de ser el evangelio según san Matías, me puse versión  San Lalo Blues, porque también me llamo Eduardo, y porque había una rola que se llamaba San Luis Blues, con este rollo el libro del Con cuello de botella rota sale con el seudónimo San Lalo Blues.

NT: En la actualidad lideras el proyecto también marginal de La Rueda Cartonera ¿cuáles son las bases de la propuesta cartonera?

SF: Hay dos bases, la primera, con todo respeto, es mandar a la chingada al, entre comillas, “editor”, a quién yo llamaría más bien hacedor de libros, y la otra es poder contribuir con esta promoción de la literatura, en este caso de la poesía o narrativa, con autores actuales, no actuales, rucos, que ya no editan, que no fueron marketing,  que no fueron bets seller, o que no les dio mucho dinero y que de repente nos tocó leer. Cuando éramos chavos nos prestábamos los libros para poder comentarlos, hacíamos un club de libro y platicábamos sobres los autores. Las editoriales cartoneras tienen eso, no los prestamos pero sacamos diez ejemplares y los ponemos a la venta no con el precio de las librerías y funciona; como autor tienes esa red de autores cartoneros por internet, y tienes la posibilidad que publiquen diez ejemplares en Colombia, diez ejemplares en Uruguay, en España, y puedes tener tus lectores. Algunos pensarán en los derechos, en los ISBN, pero esa es otra parte. Yo les digo a los autores que hay una red y el PDF se puede liberar, es decir, se pone en la red de los cartoneros y si alguien lo lee y le gusta, puede imprimir diez, tirar diez. Algunos escritores dicen que no, todos soñamos con ser grandes escritores y tener un chingo de lectores. La otra es el contacto con los materiales, la gente se acerca porque dicen que reciclamos, la realidad es que reutilizamos los materiales y es padre porque la onda es andar en la calle y recolectando el material y el tener el contacto. Tu vende los libros y tienes contacto con quién te va a leer, y puedes charlar con ellos sobre literatura, platicas con el autor, son ediciones, de alguna manera, de autor pero de manera colectiva, porque no participa una cuestión comercial, sino una cuestión de amistad que muchas veces termina siendo una edición de autor; hay otros que tienen mucho trabajo y no pueden participar y pagan la edición, que son ediciones cortas, baratas, con todo el significado potente que no tiene nada que ver con lo económico. Sí, hay gente que ve los libros pero no entiende la estética del libro cartonero, es cartonero, es así, es, entre comillas, “reciclado”, es una propuesta distinta, es otro mercado, es otros autores. Si quieres tener éxito publícale a alguien que es chingón y hay quien lo hace, que los libros salgan bonitos, todos los cartoneros nos preguntamos ¿a quién publico? ¿a quién no? Ese cabrón ni su papá lo va a leer, ¿qué hacemos? Hacemos un cotorreo consejo, y como en la escuela, quién pasó con seis se lo merece. Nunca se sabe, es el que no te late y puede ser que sea quien más vende, y es porque hay otra sensibilidad, otros lectores. Lo cartonero tiene un chingo de ondas, yo me he encontrado con gente que es igual a mí. Hay un chingo de literatura, que por cuestiones de varo no se puede hacer todo, hay mucho literatura en los cajones, en los colchones, que se está escribiendo y también somos filtro, aquí damos talleres, se dan lectura, la gente los critica, les hace ver sus puntos de vista, los chavos se van formando, se recomiendan libros, se recomiendan autores, es un mundo pequeño. Lo cartonero me ha llevado por buen camino, son marginales, hay un mundo interesante en el underground. También nos invitan a escuelas, a institutos, a barrios a dar talleres, y no nos negamos, es una labor chida. Lo mismo vamos al ITESO que a una colonia cabrona.

*Colaborador especial Pagina 24 Jalisco

Publicado en: Página 24

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